martes, 6 de diciembre de 2016

Profecìas sobre los ùltimos tiempos...ùltimos papas y tribulaciòn


Por un sacerdote católico.

El proximo Papa seria Pio XIII

Se ha publicado en los Estados Unidos el libro "Petrus Romanus: The FINAL Pope Is Here", escrito por Thomas Horn y Cris Putnam. Se trata de una extensa obra que cruza dos líneas: la investigación periodística sobre acontecimientos internos de El Vaticano, y las profecías que se refieren al Papa que habrá de guiar la Iglesia durante la Gran Tribulación, último Papa de la serie romana.

El título se refiere a una de las principales profecías respecto a los Papas, la de San Malaquías, obispo irlandés que tuvo una revelación sobre la sucesión de romanos pontífices desde Celestino II hasta el último Papa de los tiempos actuales. La profecía está compuesta de lemas descriptivos correspondientes a cada uno de esos 112 Papas.

Los lemas pueden referirse a un símbolo de su país de origen, a su nombre, a su escudo de familia, o a alguna característica de su pontificado o de su vida.

Los últimos Papas son:

108: "Flos florum" (Flor de las flores) Pablo VI. Su escudo contenía una flor de lis, "flor de las flores".
109: "De medietate Lunae" (De la Media Luna) Juan Pablo I. Nació en la diócesis de Belluno, conocida como de bella luna.
110: "De labore solis" (Del eclipse del sol) Juan Pablo II. El día de su nacimiento y el día de su muerte hubieron eclipses de sol.
111: "Gloria Olivae" (La gloria del olivo) Benedicto XVI. Tomó su nombre de San Benito. Los monjes benedictinos, conocidos como olivetanos, tienen ramas de oliva en su heráldica.
Falta solo uno según la lista:
112: "Petrus Romanus" (Pedro Romano) Será el último Papa que gobierne la Iglesia desde Roma, inmediatamente antes de que acontezca el Retorno de Cristo.

El número 112 es del todo particular pues, a diferencia de los demás, es el único que lleva un párrafo descriptivo además del lema:

"En la persecución final contra la Santa Iglesia Romana reinará Pedro Romano, quien pastoreará a su grey en medio de muchas tribulaciones. Después de esto, la ciudad de las siete colinas será destruida y el Juez justo volverá para juzgar a su pueblo".

Antes de abordar el contenido del libro "Petrus Romanus" es necesario hacer algunas precisiones. Cuando se habla de "el último Papa" no significa que nos encontramos ante el fin de la Iglesia o del mundo. La profecía se mueve dentro del esquema escatológico lacunziano que estipula, basado en las Escrituras, tres venidas de Cristo: 1) la de Belén, hace dos mil años; 2) la de su Parusía, retorno glorioso al final de los siete años de la Gran Tribulación: según San Juan y San Pablo, Cristo descenderá en el Valle de Armaguedón para derrotar al Anticristo y a sus ejércitos, y posteriormente llevar a cabo el Juicio a las Naciones; 3) la del fin del mundo, en el Cielo, para llevar a cabo el Juicio Universal.

Después de la Parusía y el Juicio a las Naciones la historia humana continuará en este mundo, si bien totalmente transformado, en un Reino de Dios en el que habrá paz, justicia y santidad verdaderas. Cuando Cristo inaugure su reino en el mundo, fruto social de la Parusía, Roma habrá sido destruida (según San Juan y coincidiendo con el lema 112 de San Malaquías), y el Papado volverá a ser ejercido desde Jerusalén, como lo fue en los inicios. Allí comenzará la serie de Papas jerosolimitanos, de la que a San Malaquías ya no le fue revelado nada.

También hay que decir, antes de abordar el punto central del libro, que además de San Malaquías existen otras muchas profecías sobre el futuro próximo del Papado y de la Iglesia, y que coinciden con el pontificado de Pedro Romano. De todas ellas podemos resumir varios elementos:
Una elección confusa de la que surgen un Papa legítimo y un antipapa.
Un Papa obligado a salir de Roma en circunstancias calamitosas.

El antipapa usurpa la Silla de Pedro por la maniobra de una secta masónico-satánica que opera dentro de El Vaticano.

Un gran cisma para la Iglesia, resultado de esa situación de dos Papas antagónicos.
Algunas de esas profecías:

San Francisco de Asís: "Habrá un Papa electo no canónicamente que causará un gran cisma. Se predicarán diversas formas de pensar que causarán que muchos duden, aún aquellos en las distintas órdenes religiosas, hasta estar de acuerdo con aquellos herejes que causarán que mi Iglesia se divida. Entonces habrá tales disensiones y persecuciones a nivel universal que si esos días no se acortaran, aún los elegidos se perderían".[1]

Juan de Vitiguero, en el Siglo XIII: "Cuando el mundo se encuentre perturbado, el Papa cambiará de residencia".

Juan de Rocapartida, un siglo después: "Al acercarse el Fin de los Tiempos, el Papa y sus cardenales habrán de huir de Roma en trágicas consecuencias hacia un lugar donde permanecerán sin ser reconocidos, y el Papa sufrirá una muerte cruel en el exilio".

Nicolas de Fluh, en el siglo XV: "El Papa con sus cardenales tendrá que huir de Roma en situación calamitosa a un lugar donde serán desconocidos. El Papa morirá de manera atroz durante su destierro. Los sufrimientos de la Iglesia serán mayores que cualquier momento histórico previo".

El venerable Bartolomé Holzhauser, fundador de las sociedades de clérigos seculares en el Siglo XVIII: "Dios permitirá un gran mal contra su Iglesia: vendrán súbita e inesperadamente irrumpiendo mientras obispos y sacerdotes estén durmiendo. Entrarán en Italia y devastarán Roma, quemarán iglesias y destruirán todo".

Las palabras de la Virgen reveladas en La Salette a Melania
: "Roma perderá la fe, y se convertirá en la sede del Anticristo".[2]

La revelación recibida por la Madre Elena Aiello, famosa estigmatizada que fuera consultada con frecuencia por el Papa Pio XII: "Italia será sacudida por una gran revolución (...) Rusia se impondrá sobre las naciones, de manera especial sobre Italia, y elevará la bandera roja sobre la cúpula de San Pedro".[3]

La beata Ana Catalina Emmerick, religiosa Agustina, en 1820:
"Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta. Cuando esté cerca el reino del Anticristo, aparecerá una religión falsa que estará contra la unidad de Dios y de su Iglesia. Esto causará el cisma más grande que se haya visto en el mundo".

Elena Leonardi, asistida espiritual del Padre Pio
: "El Vaticano será invadido por revolucionarios comunistas. Traicionarán al Papa. Italia sufrirá una gran revuelta y será purificada por una gran revolución. Rusia marchará sobre Roma y el Papa correrá un grave peligro".[4]

Enzo Alocci: "El Papa desaparecerá temporalmente y esto ocurrirá cuando haya una revolución en Italia".[5]

La Beata Ana María Taigi
: "La religión será perseguida y los sacerdotes masacrados. El Santo Padre se verá obligado a salir de Roma".[6]

La mística María Steiner: "La santa Iglesia será perseguida, Roma estará sin pastor".

Al P. Stefano Gobbi, místico y fundador del Movimiento Mariano Sacerdotal, la Santísima Virgen le reveló: "Las fuerzas masónicas han entrado a la Iglesia de manera disimulada y oculta, y han establecido su cuartel general en el mismo lugar donde vive y trabaja el Vicario de mi Hijo Jesús. Se está realizando cuanto está contenido en la Tercera parte de mi mensaje, que aún no ha sido revelado, pero que ya se ha vuelto patente por los mismos sucesos que estáis viviendo".[8]

Sor Agnes de Akita:
"La obra del demonio se infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos".

Sor Sofía María Gabriel: "Habrán dos Papas rivales y una gran crisis centrada en el papado vaticano, y la Iglesia quedará dividida en dos bandos".

Cardenal Mario Luigi Ciappi:
"La pérdida de la fe en la Iglesia, la apostasía, saldrá de la cúspide de la Iglesia".

Papa San Pío X: "He tenido una visión terrible: no sé si seré yo o uno de mis sucesores, pero vi a un Papa huyendo de Roma entre los cadáveres de sus hermanos. Él se refugiará incógnito en alguna parte y después de breve tiempo morirá una muerte cruel".[9]

Padre Paul Kramer: "El antipapa y sus colaboradores apóstatas serán, como lo dijo la Hermana Lucía, los partidarios de Satanás, quienes trabajan para el mal y no tienen miedo de nada".

Sor Lucía dos Santos, revelando el Tercer Secreto de Fátima
: "Vimos a un obispo vestido de blanco, que temíamos fuera el Santo Padre, huir de una ciudad en ruinas, tembloroso y con paso vacilante, apesadumbrado de dolor y pena, rezando por los cadáveres que encontraba por el camino".

Cardenal Karol Wojtyla, ante el Congreso Eucarístico de Pennsylvania, en 1977:
"Estamos ante la confrontación histórica más grande que la humanidad haya tenido. Estamos ante la contienda final entre la Iglesia y la anti-iglesia, el Evangelio y el anti-evangelio. Esta confrontación descansa dentro de los planes de la Divina Providencia y es un reto que la Iglesia entera tiene que aceptar".

En diversas secciones, el libro "Petrus Romanus" menciona como la masonería iluminista (satánica) logró introducirse dentro de la Iglesia con el objeto de manipularla, destruyendo su fe, para poder convertirla en instrumento colaborador del gobierno mundial que en su momento ejercerá el Anticristo.

Esa tarea de infiltración lleva casi un siglo, y obedece a la estrategia del Caballo de Troya: introducirse para destruir desde dentro.

La infiltración formal data de 1926 cuando, en Aix-La Chapelle de Aachen, los sacerdotes jesuitas Herman Gruber y Berteloot se reunieron con los tres eminentes masones Kurt Reichl, del Consejo Supremo de Austria, Eugen Lenhoff, gran maestre de la Logia Austriaca, y el doctor H. Ossian Lang, secretario general de la Gran Logia de Nueva York.

Posteriormente, en 1937, los dignatarios del Consejo Supremo de Francia emprendieron, con el cabalista Oswald Wirth y con el gran maestro grado 33 Albert Lantoine, del Supremo Consejo Escocés, la tarea explícita de propiciar el acercamiento entre sacerdotes católicos y la corriente espiritualista de la masonería negra. Participaban, entre otros, los sacerdotes Gruber y Mukermann. Todos coincidían en el empeño por crear un "socialismo cristiano global" vinculado al Marxismo.

El libro "Petrus Romanus" recuerda el caso significativo de un cardenal adherido a la masonería que estuvo a punto de llegar a ser Papa, el Cardenal Mariano Rampola.

A la muerte del Papa León XIII, todos daban por segura la elección del cardenal Mariano Rampolla, Secretario de Estado, como sucesor al trono pontificio. Sin embargo, durante el cónclave, el cardenal metropolitano de Cracovia marcó el alto mediante un telegrama de Su Majestad Franz Josef, del imperio Austro-Húngaro vetando esa nominación. Años después se supo que la objeción se debió a la notificación de que Rampolla pertenecía a la Gran Logia del Ordo Templis Orienti, en la que había sido iniciado en Suiza, llegando a escalar hasta el grado de Gran Maestro.

El libro también menciona el extraño caso del cardenal Giuseppe Siri mencionando que él ganó la mayoría de votos en los cónclaves de 1958 y 1963 pero, por presiones incomprensibles de la masonería, rechazó asumir el papado. Se cita la respuesta de Siri cuando veinte años después se le preguntó si era cierto que en ambos cónclaves él había sido inicialmente electo: "Estoy obligado al secreto. Ese secreto es horrible. Podría escribir libros acerca de lo que sucedió en esos cónclaves. Cosas verdaderamente serias acontecieron, pero no puedo decir nada"[10]

En Petrus Romanus se narra un acontecimiento que ya había sido dado a conocer en 1998 por el Padre Malachi Martin, la entronización de Satanás dentro de El Vaticano. Pero el libro lo relaciona con el tema de los Papas al subrayar que en esa misa negra fue consagrado a Satanás el sacerdote que habrá de ser el último Papa (antipapa) coincidiendo con Pedro Romano.

En efecto, en su libro "Windswept House" (Casa Azotada por el Viento), Malachi Martin (q.e.p.d.), sacerdote irlandés jesuita, cultísimo, gran teólogo, exorcista por 30 años y experto en Iglesia Católica, secretario del Cardenal Bea y consultor de varios Papas, dio a conocer que apenas electo Paulo VI se llevó a cabo, el 29 de junio de 1963, en la Capilla Paulina de El Vaticano, un ritual satánico en el que se entronizó a Satanás, y en el que participaron varios cardenales y obispos.[11]

Según Martin, se estaba cumpliendo una profecía del satanismo que anunciaba el comienzo de la"Era de Satanás dentro de El Vaticano" cuando un Papa tomara el nombre de Paulo. El último había sido Paulo V, Camilo Borghese, muerto en 1621. Montini fue electo el 21 de junio de 1963, y a los ocho días se llevó a cabo el ritual satánico, entre la noche del 28 y del 29. Se invocó a Satanás, afirman Horn y Putnam, siguiendo a Martin, no solo para entronizar a Satanás, sino para que éste invistiera con su poder a un joven sacerdote destinado a ser el antipapa que será el coincidente con Pedro Romano.

Se combinaron dos rituales que se llevaron a cabo simultáneamente, en El Vaticano, que fue incruento, y otro en una iglesia parroquial en Charleston, Carolina del Sur, que fue sangriento, los dos intercomunicados telefónicamente. Según Martin, el ritual en Charleston incluyó la violencia sexual contra un niño, en primer lugar drogado y abusado, y posteriormente sacrificado. A partir de esa misa negra simultánea comenzó a difundirse el abuso sexual de menores por parte de sacerdotes, así como otra serie de actos homosexuales y satánicos entre miembros del clero.

En otro 29 de junio, pero de 1972, el Papa Paulo VI admitió públicamente con amargura: "El humo de Satanás se ha introducido por las grietas de la Iglesia", refiriéndose sobre todo a la desacralización que se estaba llevando a cabo en la liturgia.

La Capilla Paulina, donde se llevó a cabo el ritual satánico, fue clausurada, y se reabrió en junio de 2009 cuando, después de haber sido restaurada, el Papa Benedicto XVI la volvió a consagrar a Dios.
El Padre Gabriele Amorth, experto exorcista y autor del libro "Habla un Exorcista" coincide con todo lo anterior y añade: "En El Vaticano hay cultos satánicos. No se ven, pero están en el mismo centro de la Cristiandad".

El hecho es que a partir de los años sesenta y posteriormente al Concilio Vaticano II, comenzó a fraguarse un cisma dentro de la Iglesia. Clérigos comenzaron a realizar todo tipo de cambios en la liturgia y en la disciplina, hasta llegar a nuestros días en que se promueve la abierta rebeldía contra el Papa y se presiona para que éste derogue el celibato sacerdotal, acepte los métodos anticonceptivos y abra las puertas al sacerdocio de la mujer y al gobierno colegiado de los obispos.
Pero ese cisma de la Iglesia, que hoy es soterrado, llegará a cristalizarse y a hacerse público, el día en que Pedro Romano ascienda al trono y un antipapa reclame el pontificado con un grupo de cardenales y obispos. Volvamos a la profecía de la beata Ana Catalina Emmerick, religiosa Agustina: "Vi una fuerte oposición entre dos Papas, y vi cuan funestas serán las consecuencias de la falsa iglesia, vi que la Iglesia de Pedro será socavada por el plan de una secta".

En la historia de la Iglesia han habido 38 antipapas, es decir, Papas que han ejercido ilegítimamente el pontificado por una elección irregular. Pero la gravedad del antipapa que será reinante con Pedro Romano es del todo singular, pues es la primera vez que se da como infiltración de una secta masónico-satánica, y porque atacará directamente la doctrina con el fin de que la Iglesia sea puesta al servicio del gobierno mundial del Anticristo.

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica, en su número 675: "Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes". Y en el número 677 especifica: "La Iglesia sólo entrará en la gloria del reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección".

El libro menciona la predicción de Ronald Conte con relación al Papa Pedro Romano. Ronald L. Conte Jr. es teólogo, traductor de la Biblia, escritor experto en Iglesia Católica y en escatología. En el año 2002, Conte predijo correctamente que el Papa después de Juan Pablo II tomaría el nombre de Benedicto XVI.

Ahora en cambio, Conte afirma que el próximo Papa, al que tocará el lema de "Petrus Romanus", llevará el nombre de Pío XIII.[12] Conte escribe que el nombre de Pío está asociado históricamente a Papas que han enfatizado la autoridad doctrinal y disciplinar de la Iglesia, y sostiene que el Cardenal Francis Arinze reúne esa cualidad. Y añade: "Durante el reino del Papa Pedro Romano comenzará la gran apostasía, y este Papa marcará la primera parte de la Gran Tribulación".

Sin embargo, en su libro "Petrus Romanus", Horn y Putnam evitan casarse con la premonición de Ronald Conte respecto a Pío XIII, y señalan también como posible Papa bajo el lema "Pedro Romano" a los cardenales Peter Turkson, Angelo Scola y otros "papables" que bien pueden caer bajo la figura de un Papa que, en medio de la apostasía, defenderá la doctrina y la supremacía y disciplina de la Iglesia Católica.

El libro, apoyado por 722 notas, ofrece un buen acercamiento para conocer la historia de la Iglesia y de los Papas, así como aspectos doctrinales esenciales. También para adentrarse en el tema de la infiltración de la masonería satánica en la Iglesia, comprender el contenido de la segunda parte del Tercer Secreto de Fátima, y tratar de visualizar lo que será un acontecimiento próximo: el último cónclave.



lunes, 5 de diciembre de 2016

Declaración de Fidelidad Inmutable a la Enseñanza de la Iglesia sobre el Matrimonio y a su ininterrumpida disciplina.

Hermanos en Cristo queremos pedirles que firmen la siguiente declaración y se unan a miles de fieles, sacerdotes uy obispos que están teniendo el valor de defender la Fe y doctrina de la Iglesia como Dios la ha revelado a través de Su Espíritu Santo durante siglos por medio de los Padres de la Iglesia y santos Papas. La declaración dice:

Resumen de la Declaración de Fidelidad:               
                    Errores sobre el matrimonio verdadero y sobre la familia se han diseminado ampliamente en los ambientes católicos, de modo particular después de los dos Sínodos sobra la familia, el Extraordinario y el Ordinario, y de la Exhortación Amoris Laetitia. Ante tal realidad, la presente Declaración expresa la resolución de sus firmantes de permanecer fieles a la enseñanza moral inmutable de la Iglesia en lo que toca al sacramento del Matrimonio, de la Reconciliación, de la Eucaristía y de la disciplina permanente en lo que se refiere a estos sacramentos. Específicamente, la Declaración de Fidelidad reitera firmemente:

           I. Sobre la castidad, el matrimonio y el derecho de los padres: Todas las formas de cohabitación more uxorio fuera de un matrimonio válido contradicen gravemente la voluntad de Dios; El matrimonio y el acto conyugal tienen ambos el propósito procreador y unitivo y todo acto conyugal debe estar abierto al don de la vida; La así llamada educación sexual es un derecho fundamental y primario de los padres y debe ser siempre llevado a cabo bajo su atenta orientación; La adopción de la castidad perfecta como manera de consagrarse perpetuamente a Dios es objetivamente más excelente que el matrimonio.

           II. Sobre la cohabitación, las uniones de personas del mismo sexo y el matrimonio civil después del divorcio: Las uniones irregulares no pueden ser jamás equiparadas al matrimonio, aceptadas como moralmente lícitas ni reconocidas legalmente; Las uniones irregulares no pueden expresar ni parcialmente ni por analogía el bien del matrimonio cristiano, por el contrario, se le oponen radicalmente y deben ser consideradas como formas de vida pecaminosas; Las uniones irregulares no pueden ser recomendadas como si fueran un cumplimiento prudente y gradual de la ley divina;

             III. Sobre la Ley Natural y la conciencia individual: La conciencia no es la fuente del bien y del mal, sino que advierte de que manera una acción debe adecuarse a la ley divina y natural; Una conciencia bien formada nunca llegará a la conclusión de que, por causa de las limitaciones de una persona determinada, la mejor respuesta que ella puede dar al Evangelio sea la de permanecer en una situación objetivamente pecaminosa o que Dios así se lo está pidiendo; Las personas no pueden pensar que la práctica del Sexto Mandamiento o la indisolubilidad del matrimonio sean meros ideales a ser alcanzados; El discernimiento personal o pastoral no debe jamás dar lugar a que los divorciados “re casados” puedan concluir que su unión adulterina pueda justificarse por la “fidelidad” al nuevo compañero o a la nueva compañera, o que separarse de la unión adulterina sea imposible o que, procediendo de esta manera, se exponen a nuevos pecados; los divorciados que se han “re-casado” y que no pueden atender la exigencia grave de separarse, están moralmente obligados a vivir como “hermano y hermana” y evitar de dar escándalo, particularmente cualquier manifestación de intimidad propia de las parejas casadas.

               IV. Sobre el discernimiento, la responsabilidad, el estado de gracia y el estado de pecado: Los divorciados “re-casados” civilmente, que adoptan tal situación con plena advertencia y deliberación consentida de la voluntad, no son miembros vivos de la Iglesia porque están en estado de pecado grave que les impide la posesión y el crecimiento de la caridad; No existe una estado intermedio entre el estado de gracia de Dios y su privación en razón del pecado grave. El crecimiento espiritual para quien viva en estado objetivo de pecado consiste en abandonar tal situación; Dado que Dios es omnisciente, la ley natural y la ley revelada regulan todas las situaciones particulares, especialmente cuando prohíben acciones “intrínsecamente malas”;

               La complejidad de las situaciones y los diversos grados de responsabilidad no impiden a los pastores concluir que quienes viven en uniones irregulares se encuentran objetivamente en estado de pecado grave y de presumir, en el foro externo, que se encuentran privados de la gracia santificante; Como el hombre es dotado de libre voluntad, los actos voluntarios deben ser imputados a su autor y tal imputabilidad debe ser presumida; V. Sobre los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía: El confesor debe amonestar a los penitentes que trasgreden la ley divina y asegurarse de que éstos desean verdaderamente la absolución y el perdón de Dios, sobre todo que están determinados a revisar y corregir su conducta;

                 El confesor no puede considerar que están en estado de gracia ni, por lo tanto, en condiciones de recibir la Sagrada Eucaristía, y ni siquiera de recibir la absolución, los divorciados “recasados” civilmente que se mantienen en estado objetivo de adulterio, a no ser que expresen contrición y se resuelvan a abandonar su estado de vida;

                  Ningún discernimiento responsable puede sustentar que la admisión a la Eucaristía está permitida a los divorciados “re-casados” civilmente que viven abiertamente mode uxorio, bajo el pretexto de que, por causa de una responsabilidad disminuida, no existe pecado grave. De hecho, su vida externa contraría objetivamente el carácter indisoluble del matrimonio cristiano;

                   La convicción subjetiva de la invalidez del matrimonio precedente no servirá jamás, de por sí, para excusar el pecado material de adulterio o de eximir de las consecuencias sacramentales del vivir como pecadores públicos a los divorciados “re-casados” civilmente;

                    Quienes reciben la Sagrada Eucaristía deben hallarse en estado de gracia y, por lo tanto, los divorciados “re-casados” civilmente que llevan un estilo de vida pecaminoso, se arriesgan a cometer un sacrilegio al recibir la Sagrada Eucaristía; Según la lógica del Evangelio, las personas que mueren en estado de pecado mortal sin reconciliarse con Dios, se condenan eternamente al Infierno;

                     VI. Sobre la actitud maternal y pastoral de la Iglesia: La enseñanza clara de la verdad es una eminente obra de misericordia y caridad; La imposibilidad de dar la Comunión a católicos que viven manifiestamente en un estado objetivo de pecado grave emana del cuidado maternal de la Iglesia, a partir del momento que ella no es propietaria de los sacramentos sino, más bien, su administradora.

                      VII. Sobre la validez universal del Magisterio de la Iglesia: Las cuestiones doctrinales, morales y pastorales que resguardan el sacramento de la Eucaristía, de la Reconciliación y del Matrimonio deben ser resueltas por la intervención del Magisterio y, por su propia naturaleza, excluyen las interpretaciones contradictorias o la posibilidad de producir consecuencias prácticas sustancialmente opuestas a ellas; Mientras se propagan por todas partes las plagas del divorcio y de la depravación sexual, incluso en el interior de la vida eclesial, es un deber de los obispos, de los sacerdotes y de los fieles católicos el declarar al unísono su fidelidad a la enseñanza inmutable de la Iglesia sobre el matrimonio y a su disciplina ininterrumpida tales como han sido recibidas de los apóstoles. -

“El matrimonio sea tenido por todos en honor” (Heb 13, 4) Únase a millares de obispos, sacerdotes y fieles católicos declarando su fidelidad a las inmutables enseñanzas de la Iglesias sobre el matrimonio y a la respectiva disciplina, que nunca ha sido interrumpida -

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Baños de Temazcal: ritual neopagano y ocultista New Age

Nos han preguntado si los baños de Temazcal son una práctica peligrosa asociada con temas de la Nueva Era, y nos pusimos a investigar. Les proporcionamos información que hemos encontrado en nuestro blog hermano NUEVAERA VS BUENANUEVA. Esperando sea de ayuda para ustedes en este tiempo de tanta confusión.

Baños de Temazcal: ritual neopagano y oculista New Age
   
por Jaime Duarte Mtz.
Director del CISNE


“Pero, si solo voy al Temazcal para exfoliarme la piel, ¿por qué es un ritual Nueva Era?", me han preguntado con gran sorpresa. Y yo respondo...

1. La palabra temazcal significa: temazcalli: temaz = baño; cali = casa (baño en casa) y su origen es religioso, prehispánico. Afuera de la “casa” o cubil, se colocan piedras de cuarzo (por su poder “sanador”).

2. Antes de ingresar los participantes al cubil, uno, dos o más chamanes tocan el caracol para invocar a Temazcaltoci = diosa náhuatl “abuela de los baños”. (Una de las manifestaciones de Tonantzin (“diosa de la medicina y yerbas medicinales” y una más de las manifestaciones de la diosa Madre Tierra o Madre Naturaleza). Dicha deidad “vendría” a “purificar el alma” y no a exfoliar la piel. Por cierto: las brujas le rinden culto a la Madre Tierra (también llamada Gaia en la mitología griega, Buhmi en la hindú y Pachamama por los suramericanos).

3. En el interior, a más de 50º C, se realiza una dinámica de cantos y rezos dedicados a Temazcaltoci (cuya efigie de piedra se encuentra hoy en el Museo Nacional de Antropología e Historia en México). Ello, sin contar otro tipo de prácticas hechiceras y viajes astrales que se incorporan.

4. Y al salir del cubil, si aguantó usted el tremendo calor, el o los chamanes despiden a la diosa Temazcaltoci con tambores.

En conclusión, la atmósfera (música, los bailes y las piedras) junto con las invocaciones de los brujos a una deidad antigua no dejan lugar a dudas: se trata de un ritual ocultista en el cual los participantes son víctimas de los espíritus inmundos; quedan consagrados al Maligno al rendir –a sabiendas o por ignorancia- culto a dioses falsos.

No se confunda: sólo el sacramento de la Confesión purifica realmente el alma de nuestros pecados y, no, una figura de roca inerte que se cree violará la seguridad del Museo de Antropología, surcará los cielos y llegará al lugar que usted quiera para… ¡exfoliarle la piel! ¡Por Dios! Y no falta quien discuta conmigo al decir: "¿Y si voy al temazcal pero le canto y bailo a Diosito?" Reviro: pues eso es necedad e ingenuidad de su parte al creer que usted le dará culto a Nuestro Señor metiéndose en la boca del lobo, y no en un templo católico ex profeso.

¿No me cree? Comprúebelo usted: Le invito a leer la siguiente nota íntegra tomada del diario Reforma, suplemento SPA, de noviembre 2007. ¡Abra los ojos! (No hay peor ciego que aquel que no quiere ver).

"Modernidad y tradición se mezclan en los temazcales de los spas". "Sabiduría prehispánica"
por Arturo Emilio Escobar

(25 noviembre 2007).- Para equilibrar el agitado ritmo de la vida urbana, se han diseñado dentro de los hoteles de gran clase algunos espacios que buscan el confort de sus huéspedes y el alivio de sus malestares.
En el cuarto piso del hotel W de la Ciudad de México se encuentra el aWay Spa, que se creó con el propósito de restaurar la armonía espiritual y recuperar el balance del cuerpo.
Mediante una serie de rituales ancestrales como el temazcal y lo más moderno de la tecnología actual, los visitantes pueden encontrar el bienestar psicofisiológico.
"La palabra 'temazcal' se remonta a la lengua náhuatl y significa 'la casa del baño'. Somos el único spa en un hotel de primer nivel que ofrece este servicio, y por eso es el sello característico del aWay", dice John Freudenthaler, director de ventas y mercadotecnia del hotel W.
En el ritual, se guarda gran respeto por esta mágica tradición. El temazcal simboliza un lugar protegido donde se limpia el cuerpo, se libera el cansancio y se alimenta el alma con nueva energía para volver a nacer.
Encierra una relajación mística, la cual sólo puede entenderse si se vive en carne propia una sesión regenerativa. La experiencia conduce a los seres humanos hacia un cambio positivo en su desarrollo interno y en la convivencia social.
"Al alcanzar una fase superior, equilibramos la energía vital que circula por nuestro cuerpo", explica Freudenthaler.

Proceso regenerativo
El temazcal del hotel W es de forma redonda. El interior es amplio para que los invitados se sientan cómodos y disfruten al máximo de la sesión.
La ceremonia es impartida por el experto chamán Isaac Ortiz, quien proviene de una familia de chamanes que ha transmitido a cada generación los métodos ancestrales. Isaac, a su vez, combinó este conocimiento con sus estudios universitarios en antropología y herbolaria.
Antes de ingresar al temazcal, debe solicitarse un respetuoso "permiso". Para ello, el chamán toca una especie de tambores y sopla a través de caracoles prehispánicos.
Dentro de la bóveda, hay un horno de barro, en el cual se calientan piedras provenientes del Popocatépetl. Cuando las rocas alcanzan su máxima temperatura, se depositan en un hoyo que se encuentra al centro del temazcal.
Posteriormente, las personas se acomodan en círculo y se llevan a cabo varias dinámicas de canto, rezo y curación. En esta etapa, se utiliza un té especial que combina hierbas como ruda, eucalipto, albahaca y romero.
En el interior se produce un denso vapor que algunos describen como "bruma mágica", pues los lleva hacia una experiencia sensorial donde se mezclan colores, aromas, imágenes y sonidos.

Al terminar el ritual, se recomienda tomar un baño de agua fría, descansar e hidratarse con agua de cítricos. De esta manera, el cuerpo y la mente renacen como si fueran un nuevo ser
fin de nota.




jueves, 1 de diciembre de 2016

Segundo Domingo de Adviento



Juan el Precursor


« Pueblo de Sión: mira al Señor que viene a salvar a los pueblos. El Señor hará oír su voz gloriosa en la alegría de vuestro corazón. »(Antífona de Entrada, Is, 30, 19.30)
 « Señor todopoderoso, rico en misericordia, cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo impidan los afanes de este mundo; guíanos hasta él con sabiduría divina para que podamos participar plenamente del esplendor de su gloria. Por nuestro Señor . »  (Oración Colecta)

Comienzo de la Celebración
en torno a la Corona de Adviento
Guía: 
En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos:
Amén.
Guía:
Ven Espíritu Santo,
Todos:
llena los corazones de tus fieles y enciende
en ellos el fuego de tu amor.
Guía:
Envía tu Espíritu creador.
Todos:
Y renovarás la faz de la tierra.
Guía:
¡Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo!, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de sus consuelos. Por Jesucristo Nuestro Señor.
Todos:
Amén.

Bienvenida

Guía:
Una vez más nos reunimos, atentos al anuncio de la llegada de Dios nuestro Señor. Se acerca la gran fiesta de Navidad, la fiesta del Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo en Belén y en cada uno de nuestros corazones. Preparémonos a recibir a nuestro salvador reuniéndonos en torno a esta corona.
(Se enciende la segunda vela)

Palabra de Dios
Guía: 
Escuchemos la palabra de Dios.
Lectura del Santo Evangelio según San Marcos (Mc 1, 1-8)
Allanad los senderos del Señor
« Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. »
« Está escrito en el Profeta Isaías: ‘ Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparadle el camino al señor, allanad sus senderos‘ . Juan bautizaba en el desierto: predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: ‘Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo‘.  »
Lector: 
Palabra de Dios.
Todos: 
«Credo».
Reflexión
Guía: 
La venida de Cristo exige una continua conversión. El tiempo del Adviento, es una llamada a la conversión para preparar los caminos del Señor y acoger al Señor que viene. El Señor ya no quiere nacer en una cueva, el Señor quiere nacer, ahora, en cada uno de los corazones de los hombres.
Diálogo
(Después de unos momentos de silencio, el guía debe motivar que los participantes hagan comentarios sobre el texto bíblico. Para terminar este diálogo se invita a los presentes a hacer un compromiso.)

Compromiso
Guía: 
Pongámonos en presencia de Dios y meditemos:
En el contacto con Dios, a través de la oración nos damos cuenta de lo que aún tenemos que cambiar. La conversión es un proceso de todos los días, y tiene sólo un límite: el ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto.
(Reflexión en silencio)
Despedida
Guía: 
Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Ayúdanos a vivir intensamente este Adviento y prepararnos para recibirte. Por Cristo Nuestro Señor.
Todos: 
Amén.
Guía: 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: 
Amén.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Significado Catòlico del Arbol de Navidad y Nacimiento

Historia del origen del árbol de Navidad

Por: Marcelino de Andrés / Tere Fernández del C. | Fuente: Catholic.net

El bueno de San Francisco de Asís vivía la Navidad maravillosamente. Cantaba, danzaba, contagiando su felicidad. Si el día 25 caía en viernes, lo celebraba en grande. En fecha tan entrañable no se podía ayunar. -Si las paredes pudieran comer carne, hermano León, se la ofrecería para que también ellas pudieran celebrar el nacimiento del Niño Dios– les decía con ternura.

En una fría noche de invierno, se le ocurrió la genial idea de avivar el recuerdo de momento tan augusto. Y representó con figuras humanas, de carne y hueso, la escena de el Nacimiento. Lleno de emoción cantaba con sus frailes:
-Si el rey fuera mi amigo, le pediría sembrar de trigo todas las calles durante la Navidad, para que hicieran también fiesta los hermanos pájaros... Porque Cristo ha nacido. Y así, entre cantos y danza, entre algazara e ilusión, el buen fraile ponía en escena junto a la Familia Sagrada a Adán y a Eva, al diablo, al ángel del Paraíso con su espada flamante y al árbol del fruto prohibido: ¿un manzano?

Es verdad que la Biblia no indica la especie. Lo cierto es que la tradición se ha continuado por los siglos. Y hoy adornan nuestras casas abetos y pinos. ¿Cuál es la legendaria historia de nuestro árbol de Navidad? ¿Por qué le colgamos tantas luces y dulces y adornos?

Los antiguos germanos creían que el mundo y todos los astros estaban sostenidos pendiendo de las ramas de un árbol gigantesco llamado el "divino Idrasil" o el "dios Odín". A este dios se le rendía culto cada año, durante el solsticio de invierno, cuando para ellos, se renovaba la vida. La celebración de ese día consistía en adornar un árbol de encino con antorchas que representaban a las estrellas, la luna y el sol. En torno a este árbol bailaban y cantaban adorando a su divinidad.

Cuentan que San Bonifacio, evangelizador de Alemania, derribó el árbol que representaba al dios Odín y en el mismo lugar plantó un pino o abeto, símbolo del amor perenne de Dios. Lo adornó con manzanas y velas, dándole un simbolismo cristiano. Era curioso ver abetos "cargados" de manzanas. De esta manera tan pintoresca, los cristianos de la Edad Media pintaban de sentido cristiano sus celebraciones familiares.

Las manzanas representaban las tentaciones, el pecado original y los pecados de los hombres; las velas representaban a Cristo, la luz del mundo y la gracia que reciben los hombres que aceptan a Jesús como Salvador.

Desde el siglo XVII, junto a las manzanas cada familia cuelga una oblea. ¿Por qué? A la manzana, que ha sumergido al hombre en este valle de lágrimas, se contrapone la oblea, que representa el pan de vida. Y poco a poco, con el correr de los siglos y de la imaginación, se le han añadido dulces y golosinas, luces y colores, esferas y figuras.

El antiguo y legendario árbol del primer pecado reconquista un nuevo verdor. El árbol de Navidad vuelve a ser el árbol de la vida. Los mismos cantos recuerdan ecos lejanos:
"Hoy nos vuelve a abrir la puerta del Paraíso. El querubín ya no la defiende. Al Dios Omnipotente alabanza, honor y gloria".

Esta costumbre alemana se difundió por toda Europa en la Edad Media. Por medio de la Conquista española y las migraciones, la tradición llegó a América. Poco a poco fue evolucionando: se cambiaron las manzanas por esferas y las velas, por focos que representan la alegría y la luz que Jesucristo trajo al mundo.

Las esferas, han cambiado su simbolismo del pecado y ahora se les atribuye ser el símbolo de las oraciones que hacemos durante el periodo de Adviento, teniendo sus colores también un significado simbólico:
  • azules, oraciones de arrepentimiento

  • plateadas, de agradecimiento

  • doradas, de alabanza

  • rojas, de petición



  •  
  • Se acostumbra poner una estrella en la punta del pino que representa la fe que debe guiar nuestras vidas.

    También se suelen poner adornos de diversas figuras en el árbol de Navidad. Éstos representan las buenas acciones y sacrificios: los "regalos" que le daremos a Jesús en la Navidad.

    Esa es la historia del árbol y de la Navidad. Muchos deberíamos ver en el árbol de Navidad más que una simple tradición de otros tiempos o una mera decoración ambiental. ¿Por qué no dejarnos iluminar por el significado más profundo de las esferas, de las frutas o de las obleas? ¡Navidad!

    Hay que cantar, danzar y celebrarlo en grande, porque al lado del árbol vuelve a nacer un bebé-Dios.

    Para aprovechar la tradición:
    Se sugiere adornar el árbol de Navidad a lo largo de todo el Adviento, explicando a los niños su profundo simbolismo cristiano. Los niños elaborarán sus propias esferas (24 a 28, dependiendo de los días que tenga el Adviento) con una oración o un propósito en cada una. Conforme pasen los días, las irán colgando en el árbol de Navidad, hasta el día del Nacimiento de Jesús.

Por: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net

Este mes celebramos el Nacimiento de Jesús. Este acontecimiento está rodeado de costumbres y tradiciones que hoy recordaremos.

Con el Nacimiento de Jesús se cumple la promesa de Dios al mundo de enviar a un Salvador. Jesucristo es Dios hecho hombre.
Un poco de historia

Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente lo que ocurrió, o lo que se acostumbraba hacer, en tiempos pasados.

Son los hechos u obras que se transmiten de una generación a otra de forma oral o escrita.

La palabra "tradición" viene del latín "traditio" que se refiere al verbo "tradere", que significa entregar. Se podría decir que tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado.

En el caso de la Navidad, lo más importante de las tradiciones y costumbres no es sólo su aspecto exterior, sino su significado interior. Se debe conocer por qué y para qué se llevan a cabo las tradiciones y costumbres para así poder vivirlas mejor. Este es un modo de evangelizar.

Existen muchas tradiciones y costumbres que se celebran en el tiempo de Adviento y de la Navidad.

A continuación, presentaremos una de ellas con una pequeña explicación acerca de su significado y origen:
Los Nacimientos.

El Papa
San Sixto III, en el siglo V d.C. ya celebraba la Navidad con algunas representaciones del Nacimiento de Cristo realizados en una gruta semejante a la de Belén que él mismo había mandado construir en una Iglesia.

Sin embargo, se considera a
San Francisco de Asís como el creador de los Nacimientos. En 1223 quiso celebrar una “Noche Buena” en la que se reviviera el recuerdo de Jesús nacido en Belén. Para que todos pudieran comprender mejor las condiciones en las que sucedió, puso un Nacimiento en el bosque con personas y animales vivos.

Esta actividad gustó mucho a las personas que asistieron y se empezó a popularizar. Con el paso del tiempo, la falta de espacio obligó a sustituir a las personas y animales con figuras de madera o de barro.

Esta tradición fue acogida con gran cariño y se ha extendido por todo el mundo desde el siglo XVI.

Poner un nacimiento en casa, en el que podemos contemplar la imagen de Belén, el pesebre, los pastores, los magos, José y María, puede ser una actividad que fomenta la unión familiar. Y al mismo tiempo, convertirse en una imagen que nos ayude a meditar en el misterio de la Navidad y en las virtudes de cada uno de los personajes. A través de los sentidos se eleva nuestro espíritu ante este gran acontecimiento.

El Nacimiento nos invita a reflexionar en el gran misterio de Dios hecho hombre por amor al hombre.



DOGMAS DE FE

Por: P. Jorge Loring | Fuente: Para Salvarte


3. «Dogma es una verdad que se apoya en la autoridad de Dios, por eso tenemos obligación de creerla»100.

A veces la Iglesia define algunas verdades dogmas de fe. No es que esas cosas empiecen entonces a ser verdad. Son verdades que siempre han existido; pero que su creencia ha empezado a ser obligatoria al definirse.

La definición de una doctrina no es su invención, sino la declaración autoritativa de que ha sido revelada por Dios, es decir, que forma parte del conjunto de verdades que constituyen la Revelación cristiana.

Algunas veces la aparición de nuevos errores obliga a la Iglesia a definir y declarar más lo que siempre ha sido verdad, pero que las circunstancias del momento reclaman aclaración.

Los dogmas no son verdades que la Iglesia impone arbitrariamente. Son iluminaciones de la verdad objetiva. No son muros para nuestra inteligencia. Son ventanas a la luz de la verdad.

Algunos dicen: «La vida es movimiento. Estancarse es morir. Las ideas petrificadas no hacen avanzar a la humanidad». Esto es verdad sólo en parte. Hay verdades definitivas -y los dogmas lo son- que cambiarlas no es avanzar sino retroceder.

Quien quiera cambiar que «la suma de los ángulos de un triángulo vale dos rectos», no avanza, sino que retrocede al error.

El norteamericano Fukuyans, de origen japonés, pretende que la Iglesia Católica renuncie a declarar que su doctrina es la verdad absoluta, y se vuelva tolerante contentándose con ser una opinión más en la sociedad, igual que las otras
101. Esto es tan ridículo como pedirle a un químico que sea tolerante y acepte que el agua es NH3 en lugar de H2O; o pedirle a un matemático que sea tolerante y acepte que Pi es 8,2014 en lugar de 3,1416.

El contenido de los dogmas es inmutable, pero la formulación de ese contenido se puede desarrollar para acomodarse mejor al modo de hablar de los tiempos.

El Magisterio de la Iglesia puede ir mejorando el modo de expresar las verdades que creemos
102. Toda formulación dogmática puede ser mejorada, ampliada y profundizada103.

Pero ninguna formulación dogmática del futuro puede contradecir el sentido de anteriores formulaciones, sino solamente completar lo que ya ha sido expresado por ellas.

Otras veces un estudio cada vez más profundo nos hace progresar en nuestro conocimiento de la Revelación, y nos hace ver más claramente verdades que antes no parecían tan claras
104.

La Iglesia, asistida por el Espíritu Santo, penetra cada vez más profundamente en el contenido de la Revelación Divina, descubriendo nuevos aspectos en ella implícitos, como son los dogmas de la Inmaculada Concepción y de la Asunción.

La Revelación fue un hecho histórico, y no puede crecer el número de verdades reveladas contenidas en el depósito de la Revelación que es la Sagrada Escritura y la Tradición, porque este depósito, quedó cerrado con la muerte del último Apóstol
105.

«Ninguna verdad puede añadirse a la fe católica que no esté contenida, explícita o implícitamente, en este depósito revelado. (...) Lo único que cabe es una mayor explicación de los dogmas, pero conservando el mismo sentido, que es definitivo e indeformable una vez definido por la Iglesia»
106.

Sí puede y debe crecer continua y armónicamente nuestro conocimiento del dogma, pasando de lo implícito a lo explícito.

Y la Iglesia, al crecer con el tiempo los conocimientos humanos, puede aprobar infaliblemente este progreso.

No es esto crear nuevas verdades reveladas: es descubrir lo que se encerraba en el viejo legado de los Apóstoles. Lo mismo que las estrellas del firmamento descubiertas últimamente existían mucho antes, pero nosotros hasta ahora no las hemos conocido.

«No podemos decir que nuestras formulaciones de fe sean las mejores posibles. Están sujetas a perfeccionamiento. Pero sin contradecir nunca u olvidar el sentido primitivo»
107.

«Los enunciados dogmáticos, aun reflejando, a veces, la cultura del período en que se formulan, presentan una verdad estable y definitiva»
108.

Para que una cosa sea dogma de fe es necesario que haya sido revelada por Dios, y que la Iglesia así lo declare
109. Bien sea por una declaración solemne o por la enseñanza de su Magisterio Ordinario.

«Pero el ámbito de las verdades de fe es mucho más amplio que el de las verdades expresamente definidas. Hay verdades que llamamos ´de fe divina´ porque se encuentran en la Sagrada Escritura o en la Tradición, que han de ser igualmente creídas, pero que no han sido nunca definidas, como es el caso de la resurrección de Cristo.

Nadie ha negado en la historia esta verdad; y por eso la Iglesia no ha sentido la necesidad de definirla»
110.

El Depósito de la Revelación Pública acabó con la muerte del último Apóstol
111. Cualquier otra revelación es enteramente privada, y no puede tener valor, a no ser que esté de acuerdo con la única Revelación Pública que Dios ha hecho a los Apóstoles.

«La fe cristiana no puede aceptar ´revelaciones´ que pretenden corregir la Revelación de Cristo. Es el caso de ciertas religiones no cristianas, y también de ciertas sectas recientes»
112.

La Revelación ha terminado pero «nosotros debemos usar nuestra inteligencia para explorar el dato revelado, deduciendo verdades que a primera vista no aparecen claramente explícitas en el mismo, pero que no por eso dejan de estar contenidas virtualmente en él. (...) La garantía de lo que así descubrimos está en la Iglesia, portadora de toda la Tradición cristiana e intérprete autorizado de la Escritura Santa. (...) Es función del Magisterio definir los contenidos de la Revelación. (...) La teología no debe suplantar al Magisterio. (...) La última palabra la tiene el Magisterio»
113.

«Algunos teólogos que critican la doctrina del Magisterio de la Iglesia, después quieren que sus opiniones personales sean doctrina infalible»
114.

A propósito de esto dijo el Papa Pablo VI a los participantes en el Primer Congreso Internacional de Teología del Concilio Vaticano II, el 1º de Octubre de 1966: «Los teólogos deben investigar el dato revelado para iluminar los artículos de la fe; pero sus aportaciones quedan sujetas a la enseñanza del Magisterio auténtico. (...) Su preocupación ha de ser proponer la verdad universal creída en la Iglesia bajo la guía del Magisterio más que sus ideas personales».

Al Magisterio de la Iglesia hay que obedecerle, no sólo cuando se trata de verdades de fe, sino también cuando se refiere a opiniones que pueden desorientar al pueblo de Dios; pues también en estos casos está protegido por la autoridad recibida de Dios, cosa que el teólogo, como tal, no tiene, por mucha ciencia que tenga
115.

Por eso dice el Sínodo de los Obispos de 1967: «No les corresponde a ellos la función de enseñar auténticamente».

La Conferencia Episcopal Española ha hecho una llamada a «la responsabilidad de los teólogos» para que acaten los planteamientos de la encíclica Veritatis Splendor sobre las cuestiones fundamentales de la moral y su enseñanza. En el documento titulado Nota sobre la enseñanza de la moral alude a los teólogos «que disienten públicamente de la enseñanza del Magisterio. (...) Es necesario evitar esta actitud que empobrece y esteriliza el trabajo teológico y lo vuelve contraproducente para la misión evangelizadora de la Iglesia»
116.

«Los que ejercitan el Magisterio de la Iglesia son exclusivamente el Papa y los Obispos, porque a ellos solamente ha confiado Jesucristo la potestad de enseñar»
117.

«Fuera de los legítimos sucesores de los Apóstoles (que son el Papa y los Obispos) no hay otros Maestros de derecho divino en la Iglesia de Cristo»
118.

Cuando el Papa habla en una encíclica enseña como auténtico Maestro y no como un doctor más. Por eso no es válido apelar a la autoridad de otro teólogo para sostener lo contrario de lo que el Papa ha enseñado.

«Los fieles católicos han de aceptar las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia con obediencia religiosa, sabiendo que les obliga en conciencia»
119.

«La misión del Magisterio de la Iglesia es velar para que el Pueblo de Dios permanezca en la verdad»
120.

La Iglesia se compone de Pueblo de Dios y Jerarquía: pluralidad en los súbditos y autoridad que unifica mirando por el bien común de todos
121, pues hay que armonizar el pluralismo en lo accidental con la unidad en lo esencial.

No son dos Iglesias, sino dos partes de una única Iglesia. Separar estas dos partes sería la muerte de la Iglesia; como es la muerte de una persona separar el cuerpo del alma.

Un católico tiene que aceptar todos los dogmas de fe revelados por Dios. No puede rechazar ni uno. O se es católico del todo, o se deja de ser católico. No se puede ser «casi católico», lo mismo que no se puede estar «casi vivo», porque eso es estar muerto. Si «casi» me toca la lotería, no tengo derecho a cobrar el premio: o me toca el número entero o no me ha tocado. El «casi» me toca, no vale.

«Esta sumisión al Santo Padre es exigida también a los sacerdotes y teólogos. Quienes instruyen a otros en la fe, tienen que enseñar el mensaje auténtico de la Iglesia. El católico tiene derecho a ser enseñado por un sacerdote que esté de acuerdo con el Papa»
122. Quien desobedece a la Jerarquía Eclesiástica desobedece al mismo Jesucristo. Él nos dijo: «El que a vosotros escucha, a Mí me escucha; el que a vosotros desprecia, a Mí me desprecia. Y el que me desprecie a Mí desprecia a Aquél que me ha enviado»123.

La fe de la Iglesia está condensada en el Credo de los Apóstoles. Se le suele llamar símbolo, que es una profesión de fe abreviada.

El Credo de los Apóstoles fue retocado por los Concilios de Nicea y Constantinopla para aclarar la doctrina revelada frente a las herejías que entonces empezaban a aparecer.

En los Apéndices tienes las dos fórmulas.

«El Romano Pontífice y los Obispos, como maestros auténticos, predican al Pueblo de Dios la fe que debe ser creída y aplicada a las costumbres. A ellos corresponde también pronunciarse sobre las cuestiones morales que atañen a la ley natural y a la razón»
124


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  1. ALFONSO TORRES, S.I.: JESUCRISTO, SU PERSONA Y SU DOCTRINA, IV. T.Católica.Madrid.regresar
  2. ALFREDO SÁEZ. S.I.: El hombre moderno, XIII. Ed. APC. Guadalajara (Jalisco). 1999.regresar
  3. JESÚS MARTÍNEZ GARCÍA: Hablemos de la Fe, I, 10. Ed. Rialp. Madrid. 1992regresar
  4. CONFERENCIA EPISCOPAL ALEMANA: Catecismo Católico para Adultos, 1ª, I, 4. BAC.Madridregresar
  5. Concilio Vaticano II: Dei Verbum: Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación, nº 8regresar
  6. DENZINGER: Magisterio de la Iglesia, nº 1836; 2021. Ed. Herder. Barcelona.regresar
  7. ANTONIO ROYO MARÍN, O.P.: LA FE DE LA IGLESIA, 1ª, IV, 1s. Ed. BAC. Madrid. 1996regresar
  8. JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Compendio de Teología Fundamental,1ª, VIII, 4. Ed. EDICEP. 1998.regresar
  9. JUAN PABLO II: Encíclica Fe y Razón, VII, nº 95regresar
  10. JOSÉ Mª CIURANA: En busca de las verdades fundamentales, V,B,f. Ed. Bosch. Barcelona. Breve pero excelente libro que responde acertadamente a su título.regresar
  11. JOSÉ ANTONIO SAYÉS: Razones para creer, XII, 5,1. Ed.Paulinas. Madrid. 1992.regresar
  12. JESÚS MARTÍNEZ GARCÍA: Hablemos de la Fe, I, 9. Ed. Rialp. Madrid. 1992.regresar
  13. Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 67regresar
  14. BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo quiso, II, 2. Ed. Roca Viva. Madridregresar
  15. BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo quiso, I, 2. Ed. Roca Viva. Madridregresar
  16. BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo quiso,II, 4. Ed. Roca Viva. Madridregresar
  17. DIARIO DE CÁDIZ del 5-IX-97, pg.27regresar
  18. Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución Dogmática sobre la Iglesia, nº 25regresar
  19. PÍO XII, el 31 de mayo de 1954regresar
  20. Concilio Vaticano II: Lumen Gentium: Constitución Dogmática sobre la Iglesia, nº 25regresar
  21. Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 890regresar
  22. BERNARDO MONSEGÚ, C.P.: La Iglesia que Cristo quiso, V, 3. Ed. Roca Viva. Madridregresar
  23. RONALD LAWLER, O.F.M.: La Doctrina de Jesucristo, XIV, 7. Ed. Galduria. Jódar (Jaén) 1986regresar
  24. Evangelio de SAN LUCAS, 10:16regresar
  25. Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2050regresar